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FAMILY GLITCH

My practice explores the boundaries of analog and experimental photography, focusing on how materials, time, and chance can alter the image beyond control. In Family Glitch, I work with old family photographs—fragile analog memories that I scan and deliberately distort. What begins as an act of preservation turns into a process of corruption. The scanner, usually a tool for reproduction, becomes an instrument of transformation, bending the image until it loses its human shape and becomes something other: a hybrid form between body and data, memory and glitch.

I am interested in the unpredictable nature of these digital accidents. Each scan behaves like a small performance, a choreography between light, movement, and malfunction. The result is a series of images that oscillate between the intimate and the monstrous, where affection and distortion coexist.

For me, the family archive is not a fixed collection of memories, but a living organism—one that mutates every time it is touched, scanned, or reinterpreted. In these ghostly portraits, identity becomes unstable, echoing the way memory itself constantly shifts. What remains after the distortion is not the truth of the past, but its residue: the emotional imprint that resists disappearance.

Family Glitch is part of my ongoing exploration of how photographic processes—analog, chemical, or digital—can reveal the hidden vulnerability of images. Through experimentation and error, I seek to build new ways of seeing that embrace imperfection and the poetic potential of decay.

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Mi práctica explora los límites de la fotografía analógica y experimental, enfocándose en cómo los materiales, el tiempo y el azar pueden alterar la imagen más allá de mi control. En Family Glitch, trabajo con fotografías familiares antiguas —frágiles recuerdos analógicos— que escaneo y distorsiono deliberadamente. Lo que comienza como un gesto de preservación se convierte en un proceso de corrupción. El escáner, normalmente una herramienta de reproducción, se transforma en un instrumento de mutación: dobla la imagen hasta que pierde su forma humana y se convierte en otra cosa, un híbrido entre cuerpo y dato, memoria y error digital.

Me interesa la naturaleza impredecible de estos accidentes tecnológicos. Cada escaneo funciona como una pequeña performance, una coreografía entre la luz, el movimiento y el malfuncionamiento. El resultado es una serie de imágenes que oscilan entre lo íntimo y lo monstruoso, donde la ternura y la distorsión conviven.

Para mí, el archivo familiar no es una colección fija de recuerdos, sino un organismo vivo que muta cada vez que se toca, se escanea o se reinterpreta. En estos retratos fantasmales, la identidad se vuelve inestable, reflejando la manera en que la memoria misma cambia constantemente. Lo que queda después de la distorsión no es la verdad del pasado, sino su residuo: la huella emocional que se resiste a desaparecer.

Family Glitch forma parte de mi búsqueda continua por descubrir cómo los procesos fotográficos —analógicos, químicos o digitales— pueden revelar la vulnerabilidad oculta de las imágenes. A través de la experimentación y el error, intento construir nuevas formas de mirar que abracen la imperfección y el potencial poético de la decadencia.

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